viernes 6 de noviembre de 2009

Opinión


El Derecho a la Ciudad

La creciente urbanización exige, para el autor, un marco jurídico nuevo que oriente las políticas públicas y las obligaciones individuales en busca de una mejor calidad de vida. Cómo garantizar que las ciudades sean un ámbito de disfrute y protección de los ciudadanos.


Por Fabio Quetglas (*)

El 92% de los argentinos vivimos en ciudades. Argentina es un país decididamente urbano y urbanizado muy temprana y aceleradamente. Ahora mismo el mundo es crecientemente urbano; la tendencia de organización territorial más extendida a escala planetaria es la urbanización: cada día que pasa más gente vive en las ciudades, estas son en alguna zona del planeta refugio de migrantes rurales perseguidos por la pobreza, en otras destinos de desahuciados transnacionales en busca de un horizonte, en otras espacio de desplazados del autoritarismo político o de la marginación racial e incluso la urbanización se acelera allí donde zonas rurales emergen como destino deseado de inversiones para las cuales las personas son “una dificultad” (es claro el caso de la explotaciones mineras en África).

Todo ello sin añadir que la dinámica de agregación de valor económico de los bienes sofisticados que –para bien o para mal– son crecientemente demandados en el contexto de nuestra civilización de consumo “no suficientemente crítico”, se conciben, se ensayan, se diseñan, se producen, y se distribuyen en y desde ciudades (o espacios urbano-regionales).

La urbanización creciente como “hábitat hegemónico” no ha sido sino la respuesta territorial, al cambio de paradigma tecnológico-productivo que implico la industrialización. Las metrópolis fueron consecuencia y al mismo tiempo dieron marco al soporte cultural de la sociedad industrial, si por ella entendemos algo más que una sociedad con industrias.

A la tendencia urbanizante, se añaden otras dos consideraciones no menores: a) la aceleración de los parámetros de movilidad humana –entre ciudades–, estimulada por la abundancia de información, por una economía crecientemente integrada, por la multiplicación de medios materiales, etc.; que transforman a las ciudades en “nodos” de espacios que la exceden, en verdaderos links; y b) la creciente importancia económica dada por factores “locales” a la hora de establecer diferenciales de competitividad.

Estas dos tendencias de existencia precedente, se han incrementado en el contexto de la nueva revolución económica informacional. Contexto en el que se vive la paradoja de la deslocalización/ desterritorialización como posibilidad, frente a procesos crecientes y complejos de aglomeración y concentración urbana como concreción.

Ahora bien, de la organización, las infraestructuras y la calidad de los servicios públicos de las Ciudades –entre otras cosas– depende nuestra calidad de vida, y paradojalmente también la calidad y expectativa vital de aquellos espacios no urbanos impactados por la organización urbana (hoy casi todo el globo); remarcando el carácter sistémico de la organización territorial y la centralidad urbana de los procesos de desarrollo.

La “calidad de vida” es una expresión que sintetiza de algún modo una cuestión aspiracional: vivir en un entorno que facilite nuestro desarrollo como personas, como ciudadanos. Obviamente se trata de una expresión simplificadora y ambigua, pero por detrás de ella y en soporte de su cumplimiento están los derechos constitucionales de cualquier generación. No es siquiera imaginable la idea de “calidad de vida” disociada de un estatus jurídico de mínima.

A pesar de tal obviedad, sigue siendo posible (y ocurre sistemáticamente), que las ciudades no sólo crezcan (o desaparezcan) de un modo anárquico e incontrolado; sino que aún en las propias intervenciones estatales las cuestiones de entorno urbano se soslayen muchas veces desde el desconocimiento, otras desde la desaprensión.

Como ejemplos sencillos: asistimos a trazados de rutas nacionales que cortan a las ciudades en dos (cuando el costo adicional de circunvalarla hubiera sido mínimo), a inauguraciones de barrios de vivienda pública sin servicios, o a la instalación de viviendas realmente muy alejadas de las zonas urbanas dinámicas sin previsión sobre transporte público y movilidad, a la construcción de edificios públicos inaccesibles, etc. Como bien señala Antonio Muñoz Molina (diario El País 22.08.09; Sección Babelia pág 7), lamentablemente aún en la civilización de las ciudades, puede haber ciudades sin civilización.

Las razones de un comportamiento tan extendido es un conjunto de motivos que van desde el desconocimiento, las tensiones de mercado, la corrupción lisa y llana, e incluso la naturalización de modos de vida insostenibles bajo variopintos discursos legitimantes; pero sobre todo la tendencia a segmentar la reflexión sobre ciudades, políticas públicas, gestión del territorio y modelo económico.

Nuestras ciudades son una epidermis de procesos profundos, no escapan –ni pueden hacerlo-, a ser el reflejo de un estadio de desarrollo si por tal se entiende la conjunción del conjunto de capacidades sociales endógenas y el nivel de construcción de ciudadanía que la sociedad se ha autogenerado como umbral.

En el caso argentino hay al menos tres razones que tensan la relación de los ciudadanos con las ciudades, y que son demostrativos de las insuficiencias en materia de desarrollo en clave democrática: a) la excesiva –y excesivamente tolerada– especulación inmobiliaria que contribuye a la expansión irracional de las ciudades; y obviamente como idéntico nombre de lo mismo la casi nula política de suelo público; b) la inexplicable confianza ciega en las “obras”, desatendiendo la componente social e integradora que la ciudad les debe a sus ciudadanos, y c) la debilidad (organizacional y fiscal) de los gobiernos locales a la hora de constituirse sujeto constructor de Ciudades, postergando lo urbano como materia política a un lugar marginal de la agenda pública y en muchos casos quitándole su potencial ideológico.

Ahora bien, resulta que la condición de las ciudades no es algo sin consecuencias jurídicas. Todo lo contrario: la oferta urbana en sentido amplio, es muchas veces la forma que asume la materialización o no de los derechos: ¿a dónde queda el derecho a transitar para un niño en una ciudad que no contemple la condición de los mismos?, ¿cómo ejercitar el derecho de reunión en ciudades con limitadísimos espacios públicos?, y ¿qué sucede con la libertad de tránsito en las ciudades aisladas, sin servicios públicos que la vinculen a sus vecinas?, ¿es digna una vivienda cuya localización obliga a sus habitantes a traslados de 2 horas desde sus lugares de trabajo? etc.
Dichos temas ni siquiera integran el debate público de las metrópolis argentinas y es posible hacer política en nuestras grandes ciudades sin hablar ni de transporte público, ni de vivienda pública, ni de residuos urbanos, ni de vanguardias culturales, etc.

Probablemente fruto de una herencia positivista exagerada, existe una tendencia muy sesgada a lo que podríamos denominar una visión “desterritorializada” del derecho y de la política.

Es así que la fraseología contenida en muchas disposiciones normativas de cualquier orden, se transforman en sonidos irrelevantes cuando se intenta verificar su cumplimiento en el entorno urbano. Sencillamente en muchos casos la ciudad está concebida como una obra que impide la concreción de aquel mínimo estatus jurídico que señalamos arriba.

En la tradición jurídica argentina, ni jueces ni legisladores ni administradores públicos, han puesto en un lugar de relevancia las relaciones entre la gestión territorial, los emergentes urbanos y las disposiciones jurídicas.

En el mejor de los casos, las cuestiones de este tipo han adquirido una cierta notoriedad por los conflictos ambientales en un sentido “muy estricto”. Pero sucede, que la estructura urbana limita o posibilita el cumplimiento efectivo de derechos (en un sentido restringido) y en suma es escenario de una vida ciudadana calificada o generadora de “modos de vida” impropios de una sociedad de ciudadanos (en sentido amplio).

Sin embargo; existe en la actualidad en el mundo, una tendencia muy generalizada en administraciones públicas y movimientos sociales, a la incorporación de temas vinculados a la relación espacialidad-derechos: Brasil ha creado hace algunos años el Ministerio de la Ciudad como esfuerzo federal por ciudades mejor organizadas, en España las 7 áreas metropolitanas han sido objeto de tratamiento calificado, en Italia el movimiento “cittáslow” (ciudades del buen vivir) lucha por sostener la calidad de vida en pequeñas localidades, en Francia el Estado viene haciendo esfuerzos decididos por mantener la calidad de los servicios públicos en todo el territorio y para ello ha impulsado la formación de consorcios de ciudades, en la convulsa Colombia los últimos años han sido testigos de potentes transformaciones urbanas, para no hablar de la transformación aún no del todo ponderada en Occidente de las ciudades chinas o el caso excéntrico (pero bien relevante) de Dubai, y el enorme esfuerzo de Obama para luchar contra el estado de situación de la oferta urbana norteamericana insostenible, etc.

Desarrollo, ciudad y derechos. La condición ciudadana, además de un conjunto de derechos, implica una pertenencia. Ser ciudadano (básicamente, ya que es un concepto históricamente mutable) es asumir la relación del individuo con el poder colectivo desde un prisma de tres dimensiones: ser reconocido cono sujeto de derecho, y al mismo tiempo reconocerse fuente de legitimidad del poder y subordinado al mismo en tanto legítimo.

Esta perspectiva de la ciudadanía compite con otras figuras de la pertenencia colectiva del individuo (ser consumidor, ser cliente, ser usuario, ser beneficiario, ser contribuyente, etc.).

El ejercicio de la ciudadanía es siempre proclamado y pocas veces analizado, se trata en un esfuerzo sustantivo que debería promoverse en clave de búsqueda de la calidad democrática y que compite de un modo desigual con la promoción irrestricta de las otras condiciones de pertenencia facilitadas por las vías más diversas.

La ciudadanía como vínculo no es un ejercicio declamativo y es dificultoso en sociedades complejas y segmentadas. Tanto como existen y están tan estudiadas las “barreras a la entrada” al mercado, correspondería hacer un estudio más exhaustivo de las condicionantes al ejercicio de la ciudadanía, y en especial nos interesan las condicionantes urbanas, algunas de ellas popularmente conocidas como las restricciones al empleo de las personas domiciliadas en barrios de emergencia estigmatizadas por la falta de numeración de sus casas, otras menos reconocidas como quienes directamente se ven desalentados del mercado de trabajo por la distancia física sin medios de transporte adecuados.

Por tanto, de la falta de ciudadanía de ejercicio se pasa a la falta de ciudadanía como pertenencia. Es muy difícil sentirse parte de un mismo espacio si: a) o bien no se asume la construcción de entorno como un hecho político de primer orden, o b) a las diferencias de ingreso y posibilidades, el Estado añade un tratamiento diferencialmente negativo a los espacios sobre los que su acción debería dirigirse en sentido contrario.

Es demasiado usual en América Latina, una versión de las intervenciones públicas urbanas de redistribución a favor de los más favorecidos.

Si bien parecería utópico en nuestro estado civilizatorio pensar en “ciudades igualitarias”, no deja de ser una deuda social, permitir o (quizás inconscientemente) fomentar un modelo de acción pública que refleja en la ciudad el desprecio por la posibilidad de ejercicio de los derechos ciudadanos de una mayoría de la población. Los barrios sin servicios públicos esenciales, sin equipamientos, o simplemente aislados no son más que el síntoma de un proceso.

Hay una relación estrecha entre desarrollo, ciudad y ciudadanía que es necesario reconstruir (sin que ello implique ninguna lectura fuera de lugar, respecto de los derechos ciudadanos de los habitantes de zonas rurales).

En el espacio urbano y en el marco de determinado “entorno de capacidades”, el ejercicio de la ciudadanía requiere de una decisión consciente de “hacer ciudad”, en el sentido amplio del término: la construcción de un lugar que es la vez hábitat y espacio de desarrollo económico, que permite y facilita el encuentro, que habilita la producción, la reproducción, la recreación y que dota de sentido la vida gregaria, que estimula la oferta cultural, que permite a las personas asociarse, manifestarse, etc. Y que ello pueda ser extensivo a todos los ciudadanos, evitando que las (siempre existentes) tendencias disgregadoras no se impongan a la razonabilidad de darle sustento material adecuado al cumplimiento de las promesas declarativas que las cartas jurídicas insisten en atribuir recurrentemente a: “Todos los ciudadanos…”. El igualitarismo de la expresión (“Todos...) se choca con demasiados límites, en el caso latinoamericano, una enorme cantidad de ellos derivados de la ausencia de reflexión sobre modelo de desarrollo y soporte urbano o modelo de ciudad y soporte económico de la misma.

Y en la ciudad se reflejan también las tensiones típicas de la “teoría del desarrollo” (producir/ preservar, corto plazo/ largo plazo, competir, cooperar) y así aún en ciudades sin el tendido de la red de agua concluido, vemos que mientras algunos activos urbanos de la “ciudad oficial” han conseguido a lo largo del tiempo –en hora buena– protección jurídica (el patrimonio, el carácter de los barrios, el cuidado por las morfologías, etc.); la “ciudad que no queremos ver” no ha conseguido en sí misma imponerse en la agenda pública; generalmente es tratada como una patología y aún conviven en nuestra sociedad pulsiones de expulsión y otras calamidades. Mientras “retiramos” del mercado para preservar sectores urbanos que hacen a nuestra memoria e identidad ni siquiera logramos hacer una incorporación mercadista razonable de otros sectores –a veces adyacentes–.

Una vía para intentar incidir desde el derecho. Por eso es necesario pensar y construir el “derecho a la ciudad”, como síntesis de modos de vida colectivos, plurales, diversos y a la vez integrados; y como un intento de contribuir a concebir un modelo de desarrollo de las mismas características. Modos de vida que protegen la intimidad y la sociabilidad, en equilibrio. Un sujeto pleno de derechos necesita para su realización de ambas esferas: la pública y la privada, tanto como de espacios difusos que hacen a su riqueza de relaciones.

El “derecho a la ciudad”, a su disfrute y a gozar de su protección, como derecho a un espacio de pertenencia, de cohesión y civilización; es el correlato de la obligación estatal (y social) de “hacer ciudad”; cuyas implicancias son múltiples (desde autorizar o no la existencia de urbanizaciones cerradas, garantizar los servicios públicos, instalar equipamientos estatales de manera razonablemente equilibrada, fomentar la convivencia, hasta calificar los centros históricos, etc.).
Grandes “pensadores urbanos” usan cada vez más el giro (ver el excelente relato socio-histórico de David Harvey, recuperando la expresión de Henri Lefebvre: cafedelasciudades.com.ar; aunque en ese caso su uso está construido en una clave más analítica que operativa; se habla del “Derecho a la Ciudad” como expresión de un modelo, como un horizonte de actuación del urbanismo.

Sin embargo tales apreciaciones de Harvey (y por supuesto las hechas en idéntico sentido por Milton Santos, Peter Hall, Jordi Borja, Oriol Bohigas, Jaime Lerner, etc; y en Argentina: Maristella Svampa, Eduardo Reese, Claudio Tecco, José Luis Coraggio, etc), nos sirven de soporte, al colocar a la ciudad como condicionante y resultante tanto de la acción pública como del ejercicio de la ciudadanía; y como espacio en el que viven en tensión una perspectiva de primacía mercadista (orientando el uso de del espacio exclusivamente a un criterio de funcionalidad económica) y otra perspectiva de primacía ciudadana (sin menoscabo de las necesidades económicas, orientar la gestión del espacio a la efectiva realización de una vida colectiva de pleno ejercicio de derechos).

Y allí está el centro de la cuestión: la ciudad es objeto de perspectivas ideológicas; pero en cualquier caso el límite que nuestro derecho debe establecer a tales perspectivas es que la misma debe “tender a…” o “facilitar” el modelo de ciudadanía que explícitamente se reconoce, de lo contrario y por vía del absurdo sería como suponer que los mismos son materializables en otros mundos o en ciudades imaginarias.

O impulsamos un movimiento por el que la ciudad se organiza en dicho sentido o corresponde la revisión de nuestro sistema de derechos y garantías; por tanto hay que construir las ciudades que nos permitan ejercer los derechos, no se trata de una utopía sino de una conciencia cívica y de una concepción del desarrollo menos apegada a los fetiches (como las obras) y más relacionado con las capacidades que las sociedades pueden darse a sí misma desde su organización, su conciencia de sí mismas y la calidad de sus interacciones.

De ambas opciones, por supuesto preferimos instalar en el debate y en lenguaje usual de los decisores públicos, el giro “derecho a la ciudad”; es el desafío que asumimos. Como en su momento se fueron incorporando otros conceptos hoy usuales, o fueron emergiendo con cada vez mayor claridad, en medio de consideraciones previas que ocultaban o ensombrecían su existencia. Así vimos en los últimos años enriquecerse el mundo del derecho con expresiones que implican obligaciones muy concretas a cargo del Estado en materia de: perspectiva de género, niñez, sostenibilidad, etc.

Sin dudas, incorporar una visión al derecho implica una tensión; pero debemos asumirla. Más allá de nuestra preferencia por una visión constructiva de la vida pública, nunca dimos por sentado que un nuevo estatus jurídico o el desarrollo como norte, implicarán escenarios exentos de conflictos.

El sentido tanto de los avances que significo incorporar nuevas “voces y conceptos” al lenguaje usual del derecho como las tensiones que hay que sortear, no son más que consecuencias de un sendero a transitar, en el cual “el derecho a la ciudad” debe constituirse en la referencia jurídica a un entorno donde se vea facilitada la realización de la ciudadanía.

“El derecho a la ciudad” no debe confundirse (simplificadoramente) en un decálogo taxativo de acciones a cargo del Estado, ante la pluralidad de alternativas y formas de vida urbana, ante las diferentes tipologías y escalas de Ciudad, etc; en cambio debe concebirse como un prisma jurídico, de los tantos que nuestra tradición ha generado y que permiten una aplicación dinámica, creativa y a la vez previsible del derecho (por ej; la prudencia de un buen padre de familia o la diligencia de un hombre de negocios, etc.).

Pero en cualquier caso, su construcción debería contribuir a cuatro causas nobles: a) reinstalar a la ciudad en el debate de los derechos, y por tanto contribuir a poner en tierra una cantidad de enumeraciones jurídicas de distinto tipo, que de lo contrario constituyen sólo anhelos. b) Intentar evitar que nuestras ciudades cambien la agenda de la inclusión ciudadana y “hacer ciudad” por la del miedo y “hacer muros”. La ciudad de todos, la ciudad de la mezcla y la diversidad debe volver a recuperar protagonismo como reflejo de la lucha por una sociedad cohesionada. c) La tercera cuestión es evitar la exageración irracional de la tensión natural hábitat-plataforma económica.
Buenas ciudades, de calidad de vida extendida; son al mismo tiempo amables y competitivas.

No es verdad ni que la competitividad económica requiera de la subordinación de los derechos ciudadanos, ni que una ciudad cualificada impida el desarrollo económico. d) En línea con esto último: el concepto de “derecho a la ciudad” debería contribuir a la integración sinérgica de modos de vida diferente.

La “perspectiva ghetto” (que lamentablemente tanto se ha extendido) no sólo es reflejo de la segmentación social, de soluciones privadas ante un Estado débil, de una cuota de insolidaridad o incluso de cierta banalización de las respuestas sociales a los problemas; sino que materializa guetos sociales preexistentes... y empieza a ser creciente la “idea” (para nada novedosa) de “aislar al diferente”.

En sentido contrario aquella integración de los diferentes es una apuesta a la convivencialidad, a las normas (y su revisión), a la lucha contra los prejuicios.

Necesitamos instalar el debate e incorporar a nuestra perspectiva jurídica el derecho al ejercicio de modos de vida, complejos pero enriquecedores e integradores; contrario a la idea de eliminación del espacio público, o la guetización.

Así como otros derechos difusos (por ejemplo: “un ambiente sano”) fueron ganando espacio en la construcción jurídica, del mismo modo el derecho a la convivencialidad plural debe hacerlo, porque es parte de nuestro activo como civilización y fuente de riqueza y realización. Como sostienen Jordi Borja y Manuel Castells (“Local y Global”, Ed. Taurus. Madrid 1996), es evidente que existe una relación creciente entre innovación y agregación de valor económico; en la sociedad del conocimiento pesa más la capacidad de innovar que los activos físicos a la hora de generar riqueza; y dicha capacidad de innovación es función de un sinnúmero de antecedentes, pero sin duda se encuentra alentada en un contexto de interacciones, de estímulos, respecto de los cuales la ciudad es una plataforma la mayoría de las veces inexcusable (Castells en “La Era de la Información” sostiene enfáticamente que la innovación postindustrial es un “hecho metropolitano”).

Es la ciudad, la que alienta el intercambio, permite la diferencia, ofrece refugio al pensamiento transgresor. La innovación –muchas veces disruptiva– debe permitir hurgar los límites, búsquedas audaces, opciones productivas nuevas, comerciales, artísticas. La ciudad como espacio de “más que tolerancia”.

Ya no se trata de “tolerar al diferente” sino de crear ciudades donde podamos “aprender y enriquecernos del diferente”. ¿Dónde sino en la Ciudad puede ejercerse el “derecho a la diferencia”? Sin ciudades de ciudadanos y remitiendo a espacios de “iguales y uniformes” el ejercicio del reconocimiento, la aceptación, y la integración, quedan mutilados.

Desde el “derecho a la ciudad” es desde donde debemos pensar el urbanismo, las consecuencias de la especulación inmobiliaria, las inversiones públicas, el financiamiento de los gobiernos locales y su capacidad de intervención y prestación de servicios, la ciudad como ámbito económico, la participación política en ámbitos metropolitanos, el financiamiento al cuidado ambiental, etc.
Resultaría alentador, que poco a poco y en nombre de esta perspectiva genérica, se use crecientemente “El derecho a la ciudad” para estimular cierto tipo de intervenciones públicas, para rectificar otras, para limitar actuaciones privadas, para orientar acciones sociales, etc.

Es legítimo decir, como ya lo dicen muchos fallos en el derecho comparado: “Todos los ciudadanos tienen derecho a un entorno que permita la realización de los mismos”.

La incorporación del “derecho a la ciudad” en el lenguaje jurídico a su vez puede generar, en el tiempo, tres externalidades positivas: a) pensar más y mejor nuestras ciudades, b) fortalecer los gobiernos de proximidad en torno a las actuaciones necesarias para lograr mejores ciudades, c) reequilibrar nuestro sistema político-fiscal.

Sin una contracara de derechos, las acciones de las administraciones públicas en la ciudad, emergen como “mera gestión”, en cambio es razonable y deseable que las inversiones y gestiones sobre el territorio se analicen como la respuesta a un derecho preexistente, que debe ser satisfecho y que por lo demás también genera, naturalmente, sobre ciudadanos y grupos asociativos responsabilidades. El “derecho a la ciudad” está en la base de una sociedad que se diseña y se piensa; por tanto alejada tanto del fatalismo insuperable como del utopismo de los derechos en abstracto.

*Investigador y especialista en teoría del Desarrollo y gobernabilidad urbana.

Fuente: Revista Noticias 16/10/2009.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Opinión

Un pésimo modelo federal

Por: Enrique José Marchiaro

Doctor en Ciencias Jurídicas, Docente Universidad Nacional Del Litoral


Está muy claro qué ordena nuestra Constitución Nacional en materia de relaciones Nación-Provincias-Ciudad Autónoma-Municipios. Tanto como la distancia que hay con la cruda realidad.

Es tan grande esta deuda de nuestra democracia que la socava día a día, tanto como otras deudas más conocidas (empleo, salud, seguridad, etc). La paradoja es que estas últimas no se pueden resolver -entre otras causas- porque su ámbito de actuación es federal. Estos 25 años de vida democrática tuvieron como principal actor político en el Estado al justicialismo a través de dos versiones -más o menos antagónicas-.

Sin embargo, ¿fueron tan diferentes en el plano federal?El menemismo y el kichnerismo comienzan y terminan igual: de la recuperación a la caída económica. La crisis que se conjuró volvió a mostrar su rostro grotesco: más pobreza, más corrupción, más centralismo. Quedamos empantanados en un populismo mediocre: el actual, inclinado hacia el Estado, y el anterior, hacia el mercado.

Pero ambos tuvieron tres grandes coincidencias en el plano constitucional: decisionismo ejecutivo y delegación legislativa en lo político; la emergencia pública como constante y la violación del federalismo.¿El actual modelo es peor que el anterior en esta materia? Entre otros, Antonio M. Hernández ha puesto el eje en que el debilitamiento del federalismo es nada menos que una base de sustentación de este proyecto. Los índices de coparticipación y sobre todo de gasto público en la esfera nacional-provincial-municipal son determinantes, a la par que las competencias subnacionales se acrecientan de hecho y de derecho cada año.

La verdad es que ambos modelos continuaron en este punto el perverso esquema instaurado por la dictadura en 1976. Desde entonces nos quieren hacer creer que primero debe haber crecimiento económico y luego se podrá cumplir con la Constitución, cuando la historia de Occidente demuestra desde hace poco más de 200 años lo contrario: el constitucionalismo y el federalismo son una condición del desarrollo, no su consecuencia.


Fuente: Clarín, edición del 3 de noviembre de 2009

lunes 2 de noviembre de 2009

Ijuí - Brasil

3º Encuentro Brasileño de Agendas 21 Locales



O 3º Encontro da Rede Brasileira de Agendas 21 Locais – RS se aproxima.

Nos dias 5 e 6 de novembro, no Parque de Exposições Wanderley Burmann, no município de Ijuí/RS, será aberto um amplo debate sobre os "Desafios e novos rumos da Agenda 21".

Os interessados em participar do 3º Encontro da Rede Brasileira de Agendas 21 Locais – RS podem realizar suas inscrições (ao custo de 20 reais, com direito a kit com folder, caderno temático, copo e sacola ecológica, dois almoços e transporte até o local do evento) até sexta-feira, dia 30, através do site http://www.agenda21ijui.org/. Será fornecido ainda certificado de 20 horas de participação no evento.

A programação do evento contemplará em suas reflexões e práticas - através da realização de oficinas - os seguintes eixos:
Agricultura Sustentável e Segurança Alimentar; Redução das Desigualdades Sociais; Cidades Sustentáveis; Educação Ambiental e Gestão de Recursos Naturais.

O Encontro contará também com representantes do Ministério do Meio Ambiente e com representante do Colegiado Estadual da Rede Brasileira de Agendas 21.

Más información: http://www.ijui.rs.gov.br/

viernes 30 de octubre de 2009

Recife - Brasil


Homenaje a Luis A. Warat


Felicidade! Este foi o sentimento que se fez presente na Faculdade de Direito do Recife na tarde da sexta-feira passada, em que vivenciamos uma singela, mas emocionante homenagem ao jus-filósofo Luis Alberto Warat, símbolo de inspiração de tantas gerações jurídicas.

A proposta de uma tarde Waratiana foi idealizada pela monitora Rose Dayanne, que só teve o sonho concretizado pela adesão do professor Alexandre da Maia e de seus alunos de Introdução ao Estudo do Direito 2, que com o tema "Surrealismo Jurídico: um diálogo entre o direito e a arte" demonstraram a multiplicidade de práticas jurídicas existentes num mesmo espaço sócio-político estando relacionado à própria abertura do sistema para integrações transdiciplinares na complexa sociedade multicêntrica.

Assim, através da elaboração de filmes, os alunos evidenciaram a relevância de interlocuções entre Direito e Arte, em virtude do Direito moderno ainda está carregado de ideologia, crenças, estereótipos e idealizações que nosso querido Warat denominou há mais de trinta anos de "senso comum teórico dos juristas". Expressão esta que foi disseminada por todo o Brasil para se referir ao racionalismo jurídico, como magma de conceitos e redes de sentidos que expandem uma força ideológica altamente eficaz, que geram conceitos e abstrações transformados em crenças e ilusões que capturam os juristas e docilizam as suas mentes, como destaca Warat.

Conceber, pois, um direito fundado no amor, na alteridade, no diálogo entre textos jurídicos e textos poéticos é uma forma emancipatória de pensar, fazer e sentir o Direito. A abertura do evento foi realizada com um vídeo em que Warat (no Congresso da Oab, Natal-2008) fala das concepções do conceito de ideologia e da importância da Academia.

O evento foi um marco não só para a Academia, mas para as vidas de futuros protagonistas do Direito. Nesse sentido, Warat representa para os estudantes um herói de desenho animado, tão corajoso como suas propostas e tão invencível quanto sua brilhante carreira.

Temos sorte de ter no mundo jurídico uma mente tão brilhante.
Amamos você!!!

Rose Dayanne

Encuentros participativos

Nuevos cafés filosóficos de la Casa Warat Buenos Aires



Jueves 29 de octubre

17 horas. Arte y derecho
Café taller sobre las líneas temáticas de investigaciones de la casa Warat:
Anima: Marta Gamma
Lugar: San Martin 333, 4to piso Casa de Corrientes


Viernes 30 de octubre

Gran café - aniversario

Lugar: Alberti 36 esquina Av. Rivadavia, Barrio de Once, Ciudad de Buenos Aires

16 horas Cuestiones abiertas sobre ciudades sensibles
Anima: Leopoldo Fidyka

18 horas Café de las mujeres
Animan: Patricia Hermida – Alicia Suarez

19:30 hs Cabaret Macunaima
Lanzamiento de Merlot Casa Warat y brindis de aniversario.

miércoles 28 de octubre de 2009

Iniciativa de UNICEF Argentina


Un minuto por sus derechos

En su sexta edición, adolescentes de todo el país cuentan, en 60 segundos, sus miedos, deseos y broncas. El resultado, en Crítica TV.


“Un minuto por mis derechos”, el título pareciera resumirlo todo. La original iniciativa de UNICEF, que este año cumple su sexta edición, volvió con la promesa de emocionar y llevar a la reflexión a más de uno con la proyección de varios videos de un minuto de duración, creados, actuados y editados por grupos de adolescentes argentinos de entre 13 y 18 años que cuentan sin demagogia, pero con la rebeldía que significa ese tramo de la edad, sus miedos, deseos, broncas y demás.

Grupos de jóvenes de Chaco, Córdoba, Jujuy, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Fe y Tucumán participaron durante cinco meses de talleres de lenguaje audiovisual donde adquirieron las herramientas necesarias para exteriorizar libremente las inquietudes que siempre o hace un tiempo quisieron comunicarle a la sociedad. Duran apenas un minuto, sesenta segundos suficientes para atar un nudo en la garganta: hambre, tristeza, discriminación, abandono, violencia, son algunos de los sustantivos fielmente representados en imágenes creadas y editadas por quienes además de conocerlos, los viven.

El “video del queso” de Jujuy, edición 2005 , muestra por ejemplo, a través de una canción y una interpretación, el hambre de un chico que mira su plato vacío y la canasta llena de quesos de su mamá que sale a venderlos. En un descuido toma uno, recupera su sonrisa con la mirada plantada a la cámara y mientras mastica, dispara: “Que esta historia no se vuelva a repetir”.De Jujuy también, otro video muestra cómo un joven anuda y destruye con una soga fotos familiares, libros, y otros objetos personales de su vida. Cumplido el minuto, una frase lapidaria: “Jujuy, alto porcentaje de suicidios”.

En 2008, la provincia de Río Negro fue una de las que participó en el proyecto. En esa ocasión, sorprendió el guión literario de Sandro sobre la educación. En é describió al colegio como un lugar donde hay algunos que “entran con libros, otros que salen con armas, unas que “entran siendo niñas” y “otras que salen siendo madres”. “Algunos entran con hambre de gloria y salieron desnutridos. Otros entramos como todos aquellos buscando salir bien educados... ¿Y? (...) tenemos derecho a una buena educación, hagamos valer nuestros derechos”, remata.

En estos cinco años de proyecto ya son más de 2500 jóvenes del país que se sumaron a esta experiencia, presentada este martes, en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza. El evento, además, incluyó la visita de participantes de ediciones anteriores y el estreno de los videominutos realizados en 2009 por adolescentes de 9 provincias y CABA que, una vez en Buenos Aires, convivirán durante tres días para contar sus experiencias. La conducción estuvo a cargo de los simpáticos hermanos Weinbaum, Eugenio y Sebastián, y se contó con la participación de invitados especiales convocados por UNICEF y Fundación Kine, Cultural y Educativa.


Fuente: crítica digital

lunes 26 de octubre de 2009

Rosario

Lifschitz inauguró foro de adolescentes para reflexionar sobre derechos sexuales


20/10/2009. El intendente presidió esta mañana la apertura de un masivo encuentro al que concurrieron alumnos de entre 15 y 18 años de distintas escuelas y en el que se abordaron temáticas como embarazo juvenil, noviazgos violentos y nuevas masculinidades, entre otras.

También se presentó el programa Vos Podés, diseñado en el marco del Presupuesto Participativo con el objetivo de orientar, recomendar y aconsejar a los chicos sobre temas relacionados a la educación sexual.En el marco de un masivo encuentro de reflexión sobre los derechos sexuales de los jóvenes y adolescentes, el intendente Miguel Lifschitz agradeció esta mañana a los alumnos de distintas escuelas y colegios el compromiso de participar en instancias de diálogo permanente con la gestión municipal, porque –destacó–, “en Rosario tenemos una idea diferente a la de otros gobernantes, que no tienen en su agenda política la problemática de los jóvenes; a nosotros sí nos ocupan las necesidades y el futuro de los adolescentes”.

“Yo sé que no es común en otros lugares, –agregó Lifschitz– pero está bueno esto de reunirse para abordar temas como el embarazo juvenil, los noviazgos violentos, los derechos de la juventud y todo lo inherente a una adecuada educación sexual. Y esto es determinante para la construcción de una sociedad con menos violencia, con menos consumo de drogas, con menos deserción escolar, con mayores posibilidades educativas y laborales, con integración social, con el ejercicio de una sexualidad responsable, con la concientización de que las madres adolescentes tienen derecho a continuar estudiando, y fundamentalmente con la preocupación de edificar una mejor calidad de vida para todos”, enfatizó.

Ante un auditorio colmado de jóvenes en el Patio de la Madera, el intendente también los instó a expresar sin temores sus ideas y necesidades “porque es determinante para corregir o ratificar los lineamientos políticos que se están desarrollando, y que representan un gran esfuerzo por parte del municipio a través de la asistencia y planes de acción que se realizan desde Promoción Social, Salud, Cultura, Recreación y Deportes, entre otras tantas áreas de la Municipalidad que trabajan en forma conjunta para mejorar el presente y alentar un futuro mejor para todos los chicos de esta ciudad”.“Por eso los invito a seguir trabajando juntos, a través del diálogo constante y el compromiso vigente, porque juntos vamos a aprender y crecer con una mejor calidad de vida”, concluyó Lifschitz.

Jóvenes y adolescentes de diferentes escuelas y colegios de la ciudad participaron de este foro de reflexión sobre el embarazo adolescente y sus causas, los derechos sexuales, los noviazgos violentos y las llamadas nuevas masculinidades, tras lo cual elaboraron propuestas para lograr una mejor convivencia entre géneros.La actividad fue organizada por el Programa de Políticas de Género para Adolescentes perteneciente al Área de la Mujer de la Secretaría de Promoción Social municipal.

Dicha área desarrolla talleres en las escuelas de Rosario en los que se abordan problemáticas vinculadas a la sexualidad de los adolescentes y se trabaja principalmente con mujeres jóvenes, pero también con varones, con quienes se llevan adelante procesos educativos y de sensibilización, tendientes a modificar modos habituales de relación entre varones y mujeres que reproducen la desigualdad (nuevas masculinidades).

Programa Vos Podés
En el marco del foro, esta mañana se presentó el programa Vos Podés, destinado a colaborar en la educación sexual de los adolescentes. Durante el lanzamiento de la iniciativa, que tiene como objetivo orientar, recomendar y aconsejar a los jóvenes sobre temas relacionados a la educación sexual, se presentó material gráfico cuyo contenido fue debatido y consensuado a lo largo de varios meses de trabajo por distintas áreas de las secretarías de Salud, Promoción Social y Cultura.

La frase central de los materiales es “Vos Podés”, la cual está acompañada, en cada uno de los folletos, por un verbo que aborda aspectos de la temática donde se plasman consejos e información. Los responsables del Programa decidieron trabajar sobre seis verbos: conocer, informar, decidir, acercar, elegir y decir que no. Por caso, entre el material se incluyen folletos de “Vos Podés Conocer”, vinculados a todo lo relacionado con reproducción, ovulación, embarazo, parto; o el caso de “Vos Podés Decidir”, donde se brindan detalles y recomendaciones sobre los métodos anticonceptivos gratuitos. La misma metodología se utiliza con el resto de los verbos.

Durante el proceso de diseño del Programa —que se ejecuta a través del Presupuesto Participativo— y para el armado del material gráfico, se tomaron en cuenta una serie de propuestas realizadas por los mismos adolescentes. Fueron los propios jóvenes quienes propusieron que los folletos tengan poco texto, que fueran de un tamaño adecuado para guardar en los bolsillos y agradables a la vista, entre otras cosas.En el marco de la campaña, la Secretaría de Salud Pública instaló en el Patio de la Madera un stand para dar información, recomendaciones, consejos y material a todos los jóvenes que participen de la actividad.

Los organizadores del Vos Podés son los programas de Salud Integral de la Mujer, Promusida y Educación para la Salud, los hospitales de Niños Víctor J. Vilela y Roque Sáenz Peña, y el área de Comunicación Social de la Secretaría de Salud Pública; el Área de Diversidad Sexual, Centro de la Juventud y Políticas de Género para Adolescentes del Área de la Mujeres, dependientes de Promoción Social, y la Oficina de Derechos Humanos de la Secretaría de Cultura y Educación.

Fuente: Rosarionet

viernes 23 de octubre de 2009

Formación cívica

Chicos de todo el país debatieron en el Senado: ganaron los tucumanos

Un total de 72 alumnos (uno por senador) jugaron hoy a ser legisladores en el marco del programa ´El Parlamento en la Escuela´. Los de Tucumán se llevaron el premio por un "proyecto de ley" que prohíbe la exportación de agua dulce.

19/10/2009 Como cada año, el Senado de la Nación les hizo lugar a alumnos de todas las provincias para que, durante dos días, desarrollen las tareas que cada miembro de la Cámara Alta cumple cotidianamente en período de sesiones.

Los tres estudiantes que representaron a cada provincia, y que fueron elegidos por los propios senadores, comenzaron hoy a preparar un proyecto de ley cada uno, aunque terminaron presentando uno por distrito.En el arranque de la actividad, los chicos participaron de un taller a cargo de la senadora Blanca Osuna, responsable de la Comisión de Educación de la Cámara Alta.

Luego trabajaron en los despachos de los senadores y entregaron sus proyectos en la Secretaría Parlamentaria. Esta tarde hubo recepción en el recinto, debate y votación. El proyecto de ley elegido fue el presentado por los chicos de Tucumán, que prohíbe la exportación de agua dulce por considerarse un bien escaso e indispensable para la vida humana. El proyecto fue electo en segunda vuelta luego de empatar en primera con el de Mendoza. La votación cerró 37 a 25.

Los ganadores fueron premiados con becas de estudios en la Universidad del Salvador, televisores y notebooks, banderas de ceremonia y viajes de egresados a Chapadmalal para 90 alumnos. "Estamos muy contentos por ganar con este proyecto que fue apoyado por toda la provincia. Estamos orgullosos de representar a Tucumán", le dijo a Clarín.com Isaías Ibañez Almaraz, uno de los ganadores.

Los otros dos "senadores" que acompañaron a Ibañez son Daniel Alberto Ruiz y Hernán Nelson Ariel Romano.


Fuente: Clarín

miércoles 21 de octubre de 2009

Cádiz - España

Redactado un primer plan de acción para implantar la Agenda 21

Las propuestas planteadas se debatirán en un Consejo Local de Medio Ambiente que se celebrará a finales de mes · Luego, se redactará el documento definitivo


San Fernando 11/102009. La Agenda 21 -la herramienta de planificación del programa de sostenibilidad ambiental urbana Ciudad 21- afronta en La Isla sus últimos pasos. Esta semana se reunieron los responsables de las distintas delegaciones del Ayuntamiento para formular la primera estructura del plan de acción municipal que servirá para terminar su implantación en la ciudad.

De este encuentro salió una propuesta inicial de actuaciones y proyectos concretos que, según explicó la delegada de Desarrollo Sostenible, RosarioÁlvarez, se englobaron en cinco bloques: uso sostenibles de los recusos naturales en la ciudad, mejora de la calidad del medio ambiente urbano, elementos instrumentales, población y territorio y, por último, socioeconomía e impacto ambiental de actividades.A la reunión asistieron, además de la concejala de Desarrollo Sostenible, responsables de la Gerencia de Urbanismo, del departamento de Señalización y Tráfico de la Policía Local, de Esisa y del Impi.

El encuentro sirvió también para activar la siguiente fase del proceso, la relativa a la participación ciudadana. Para ello se ha previsto la convocatoria de un Consejo Local de Medio Ambiente, que se celebrará a finales de este mes, con el objetivo de considerar las inquietudes y percepciones de los ciudadanos y debatir, valorar e incluso descartar las acciones propuestas en esta primera estructura del plan de acción.

El paso siguiente, una vez resulta la fase de la participación ciudadana, sería la redacción del documento final, a lo que posteriormente seguiría la elaboración de un plan de seguimiento para la comprobación del correcto funcionamiento de las medidas adoptadas y acordadas con los integrantes del Consejo Local de Medio Ambiente.

"Supone un compromiso con el desarrollo sostenible y una forma de progresar respetando siempre el medio ambiente de nuestra ciudad", afirmó la delegada, Rosario Álvarez, que aludió también a la intervención del Gobierno municipal para remediar algunas carencias que ya fueron detectadas en las mesas de trabajo de la Agenda 21.

Se trata, por ejemplo, de la mejoras abordadas en la movilidad urbana -el tranvía, la red de carriles bici, el plan de aparcamientos y la remodelación de las líneas de autobuses- así como en la red de saneamiento. "La Agenda 21, apuntó la concejala, es un reto que nos propusimos en el año 2002 y en la actualidad se llevan a cabo todos los proyectos relacionados con la máxima garantía de éxito".

Fuente: www.diariodecadiz.es